La adaptación: algunas preguntas necesarias

Brote de una planta emergiendo de la tierra iluminado por la luz de la mañana.

Es muy común escuchar que una persona con discapacidad intelectual presenta importantes dificultades de adaptación. La expresión aparece en informes, reuniones, tratamientos y conversaciones cotidianas. Se utiliza para describir situaciones muy diversas: dificultades para tolerar cambios, ajustarse a normas, permanecer en determinadas actividades, esperar, afrontar situaciones de frustración, regular emociones o desenvolverse en distintos entornos.

Pero ¿qué queremos decir realmente cuando hablamos de adaptación?

¿Se trata solamente de la capacidad de una persona para ajustarse a las exigencias del entorno? ¿O también deberíamos preguntarnos cuánto pueden adaptarse los entornos, las propuestas y los apoyos a las características y necesidades de las personas?

Con frecuencia se espera que las personas con discapacidad intelectual se adapten a ritmos, normas y formas de funcionamiento que pueden superar ampliamente sus posibilidades de comprensión, regulación o flexibilidad. Cuando esto ocurre suelen aparecer la angustia, la frustración, la oposición o el desborde.

En las personas con grandes necesidades de apoyo, los gritos, las conductas disruptivas, las agresiones o las autoagresiones pueden constituir una de las pocas formas disponibles para expresar malestar, incomprensión, miedo, dolor o necesidades que no logran comunicar de otro modo.

Antes de preguntarnos cómo corregir una conducta, tal vez sea necesario preguntarnos qué está intentando expresar.

La adaptación no depende únicamente de la persona. También depende de los apoyos disponibles, de la comprensión de quienes acompañan y de la capacidad de los entornos para ofrecer condiciones que favorezcan la participación y el bienestar.

Entonces nos preguntamos:

— ¿Cómo saber si las exigencias son realmente razonables para cada persona?

— ¿Qué apoyos necesita para afrontar determinadas situaciones?

— ¿Cuándo hablamos de dificultades de adaptación y cuándo de entornos poco adaptados?

— ¿Qué está intentando comunicar una conducta que nos resulta difícil de comprender y cómo podemos aliviar el malestar que expresa?

— ¿Cómo construir contextos que permitan una participación más plena y segura?

El crecimiento no ocurre de un día para otro. Es un proceso lento, vital y siempre singular. Como una planta, cada persona necesita tiempo, condiciones adecuadas y los apoyos que le permitan desplegar sus posibilidades.

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